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“Es una verdad axiomática que el constante estudio en perfecta unión con una poderosa inteligencia, es la antorcha que ilumina los difíciles y tortuosos senderos que hay que recorrer para llegar a ocupar los primeros puestos de la sociedad”

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TRABAJOS DE HISTORIA DE LA MEDICINA

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viernes, 17 de junio de 2011

“En los albores de la globalización: La obra sobre la Fiebre amarilla de José Ponce de León y Molina (1753-1819)

“En los albores de la globalización: La obra sobre la Fiebre amarilla de José Ponce de León y Molina (1753-1819)
En “Trasmisión del conocimiento médico e internacionalización de las prácticas sanitarias: Una reflexión histórica”.XV Congreso de la Sociedad Española de Historia de la Medicina. Ciudad Real.15-18 de junio de 2011.pp.587-594
José Antonio García Ramos
Socio de la SEHM.
Calle Andalucía, 9 .Albox (Almería)
e-mail: jagarciaramos@yahoo.es
Si Ponce de León no hubiese honrado la literatura médica española más que con esta obra- se refiere a su Fisiología química del cuerpo humano (1804) - ella bastaría para darle uno de los lugares mas distinguidos entre los españoles del siglo XIX” CHINCHILLA (27)
Es suficientemente conocido como las epidemias del siglo XIX se vincularon a los aumentos de movilidad de la población, cada vez más amplia. La gran cantidad de trasiego marítimo en los puertos del sur de España propició que enfermedades antes acantonadas en un lugar determinado como la fiebre amarilla en América pudieran extenderse en nuevos territorios, haciéndose presentes en Europa a través del tránsito oceánico en puertos como Cádiz, Cartagena y Málaga , las ciudades primeramente atacadas por “aquellas incursiones epidémicas”. Esta consecuencia de la ampliación del mundo, fue acompañada de una actitud vigilante de los gobernantes post ilustrados que encargan a los médicos el estudio de estas epidemias con fines políticos, o de salubridad publica.
Objetivos
Nuestra comunicación pretende contextualizar la obra del catedrático granadino José Ponce de León y Molina (1753-1819): Idea General de las calenturas y en particular de la peste y fiebre amarilla y el Vómito negro, publicada en Granada en 1812, entre los tratados sobre la epidemia amarílica y situarla en el contexto histórico-médico en que se origina: los años que van de 1800 a 1804 con motivo de varios brotes que aparecen en Granada (33) tras la funesta epidemia originada en Málaga y la anterior de Cádiz, estudiadas por Aréjula y otros autores..
He pretendido además dar a conocer la vida y la obra científica de éste médico almeriense y mostrarlo en el ambiente científico de la época y en especial, he tratado desde sus ideas acerca de su etiología, clínica, pronóstico, tratamiento y profilaxis del Vómito negro, esbozar un estudio comparativo con otras obras de éste periodo, que tratan del mismo tema, auspiciando así, su posicionamiento como partidario tenaz de las fumigaciones que otro escritor coetáneo: Aréjula, médico liberal, consideraba inútiles.

Material
Para comenzar este estudio intenté en primer lugar, poner al día y reunir las distintas aportaciones dispersas por la bibliografía histórico-medica y general, no muy abundantes, parcelarias y de valor desigual sobre la biografía de José Ponce de León (27,28,32,34,37,38,40) ordenándolas y aportando algunos documentos como su partida de bautismo o su expediente académico (1, 2) y en especial toda su obra completa ( 14,15,16,17,18,19,20).Después he tratado de examinar diversos tratados sobre la fiebre amarilla escritos entre 1800 a 1820 (6,7,8,9,10,11,12,13,31)(muchos de ellos colgados en Internet) para contextualizar la obra objeto de nuestro estudio. También he consultado otros trabajos de índole general relacionados con el tema( 23,24,25,26,29,33,39) para delimitar el contexto histórico, académico y social en que se mueve la obra médica de nuestro autor y sus relaciones científicas (30).La base de este trabajo es el estudio la “Idea General de las calenturas” editada en Granada en 1812 obra rara y olvidada de la que solo se conoce el ejemplar existente en la Biblioteca Nacional (14).
Joseph Ponce de León y Molina (1753-1819) Un sabio médico post-ilustrado
Médico, filósofo, teólogo, matemático, botánico, físico y químico o sea, conocedor y experto en casi todas las disciplinas científicas y humanísticas existentes en su tiempo... De una erudición asombrosa, hablaba diversos idiomas (28). Nacido en Uleila del Campo (Almería) (1) estudió filosofía en Granada(2). Marchó a Salamanca, donde estudió teología y explicó física mientras estudiaba medicina, en una cátedra que obtuvo en aquella universidad. (Sigue así el espíritu innovador de una minoría ilustrada de científicos jóvenes españoles tiempo, que marchan a Europa en busca del contacto directo con los progresos producidos en Francia). Después de pasar varios años al lado del sabio francés, y doctorado en Medicina en Montpellier pasó a España, revalidándose como médico en la Universidad granadina. Ejerce en Huéscar y pasa a Granada donde ocupa diversos cargos: miembro de la Junta provincial de Sanidad, socio de la Real Sociedad Económica de Amigos del País y regente de la cátedra de Prima de Medicina.
Ponce de León fue un escritor prolífico: siendo su obra de una indudable calidad científica frente a la de sus contemporáneos. Se conocen de nuestro autor bastantes obras: unas de contenido científico general (17,19,20,21) obras médicas (14,15,16,18) y algunas inéditas ( 5). Destacamos de su producción la Phisiología Chimica del cuerpo humano (1804) la primera obra fisiológica española del siglo XIX. El hecho de conservar la amistad y correspondencia con científicos europeos como Chaptal (1756-1832) o con Fourcroy (1755-1809) contribuye a que éste último colabore con Ponce en elaborar la parte química de ésta obra, propiciando así el importante papel que la Phisiología Chimica tiene en la introducción de la nomenclatura química en España.
Ponce de León, Aréjula y otros epidemiólogos
A principios del siglo XIX y coincidiendo con la internacionalización de las epidemias de fiebre amarilla en las ciudades portuarias del sur de España se observa una explosión de tratados sobre esta enfermedad que las autoridades políticas encargaban a los sabios, pues la epidemia, “perturbaba el orden económico y social del país”.En España entre los autores sobre fiebre amarilla destacan : Gimbernat (31), Hernández(12 ), Cabanellas(9 ). Cibat (10 ), Bañares(8 ), Mellado( 13 ) , las traducciones de Guyton De Morveau (11 ) y en especial los tratados de Aréjula(6,7,25 ) el autor por otra parte mejor estudiado como epidemiólogo, tal vez por considerarse como medico de la “cantera” de los liberales decimonónicos represaliados por los absolutistas (23,26,29 ).
Como todos los médicos notables de su tiempo, Ponce de León no puede desprenderse como dice Carrillo de hacer “un reciclaje en Epidemiología” como hizo Aréjula, aunque nuestro autor ya tenía amplia experiencia como médico práctico en las epidemias de tercianas de Andal ucía oriental y Murcia de 1786-87 también provenientes de América. En ésta experiencia se fundamentan los conceptos nosológicos que sobre las “calenturas” y formas de comportarse estas, expone en los varios apartados que ocupan la primera parte de su obra , al igual que hace Aréjula .
Resultaría algo extenso, hacer un análisis comparativo entre el texto de Ponce y el de todas las obras arriba mencionadas. En mi caso, éste análisis será más somero pues solo me centraré en tres aspectos de su contenido: etiología, terapéutica y prevención.
Aedes egipty
Todos los autores seleccionados coinciden con Ponce respecto a la etiología en que los calores del verano fomentan la aparición y eclosión del Vómito Negro en lugares próximos a las aguas estancadas, cesando la epidemia al llegar el invierno (es el ciclo vital del mosquito).Todos coinciden además en que son los miasmas microscópicos que se trasmiten por el aíre los que causan el contagio. Ponce se pregunta ¿Qué causa es esta que obra ocultamente en el aire?.
Respecto al tratamiento, todos están de acuerdo en el empleo de un modo u otro de todo el arsenal terapéutico del que se dispone en esos momentos y en especial el empleo de los elementos químicos importados de Francia que más de moda están como están de acuerdo sobre el empleo de la quina ( no tanto como Bañares, que exalta su uso a dosis masiva como única terapéutica).

En cuanto a la prevención Ponce de León preconiza el aislamiento, los lazaretos, las “cuarentenas” y las fumigaciones.
Es conocida la polémica entre Aréjula y Cabanellas (26) sobre la neutralización del contagio mediante sustancias químicas. Gimbernat, Cibat, Cabanellas y Ponce de León, son acérrimos defensores de las fumigaciones con acido sulfúrico, nítrico y muriático. Tales procedimientos los consideraba Aréjula inútiles Por esto su obra fue censurada suprimiéndosele un capítulo por orden de las autoridades absolutistas (23). Ponce de León que políticamente sería neutral (ni fue represaliado ni fue ensalzado por absolutistas o liberales) justifica las fumigaciones argumentando “deberían de usarse para evitar el terror a los vecinos, el trastorno a los enfermos, y la muerte de tantos infelices”. De un modo empírico podría pensarse que las fumigaciones servirían, sin que nadie lo supiera, al menos para ahuyentar los mosquitos causantes de la trasmisión de la enfermedad. De haber profundizado en sus observaciones, Cibat, que curiosamente observa que las moscas tienen un ciclo veraniego parecido al de los miasmas (10) se podría haber adelantado a Finley (1881) (36).
El fuego era para Ponce otro remedio para el contagio, pero sin quemar sistemáticamente los enseres y ropas de toda la población dado que “lo mismo o mayor falta le hacen a un pobre infeliz sus harapos, que al rico más opulento, sus damascos”.

Conclusiones
DIOS DOMINA LOS DESIGNIOS DE LA NATURALEZA
Con lo expuesto he tratado de situar la “Idea General de las calenturas…” (1812) dentro del contexto de una época en la que los escritores médicos de finales del siglo XVIII y principios del XIX en España están preocupados por problemas sanitarios de “urgencia colectiva” como la fiebre amarilla. Con esto también sitúo a Joseph Ponce de León(1753-1819) dentro del numeroso grupo de médicos españoles preocupados por las ciencias físico-químicas y disciplinas básicas fundamentales, con mentalidad burguesa liberal, formación fuera de nuestras fronteras (estudió con Chaptal), interés por la fundación de instituciones científicas, preocupación por la enseñanza, publicación de textos de interés didáctico e interés por la comunicación científica con Europa (35).
En sus teorías difiere Ponce de León de las de Aréjula desde una posición erudita y metodológica desde donde teoriza profusamente, con el rigor de un gran práctico clínico, descriptivo y observador, que reúne amplios conocimientos de la química aplicada a la medicina.
Y a diferencia de todos, nuestro autor piensa al final del escrito que tratamos, que a pesar de estar orgulloso de poseer ciencia suficiente y de haber vertido con mucho esfuerzo todos sus extensos conocimientos médicos en su obra y que siendo la muerte el destino ineluctable del hombre y el médico solo un servidor de la ciencia, con una visión globalizadora y/o lucubración teológica, manifiesta: “todo lo expuesto es válido para todos los países y climas” pero “ Dios domina los designios de la naturaleza “.
Apostillando después: Nisi dominum custodierit civitatem frustra vigilavit, qui custodit eam”“: “si el Señor no custodia la ciudad, en vano vigila el centinela. (Salmo 127 de David).
BIBLIOGRAFÍA
a) Fuentes manuscritas
1. Archivo parroquial de Uleila del Campo. Bautismos
2. Archivo Histórico Universitario de la Universidad de Granada. Expedientes académicos de Licenciados en Medicina
3, Ponce de León (hijo): Biografía inédita sobre José Ponce de León y Molina (Inédita)
4. Ponce de León y Molina José: "Tratado sobre las fiebres y en particular sobre la fiebre amarilla”. Que le mandó escribir Tomás de Morla, gobernador militar de Granada cuyas medidas para atajar la peste habían resultado impopulares. Se mandó manuscrita a la Junta de Sanidad Y de la que luego se imprimirían unos pocos ejemplares perdidos
5, Ponce de León y Molina, José: Patología Química (no llegó a imprimirse)B) Fuentes escritas
6. Aréjula, José Manuel (1806): Breve descripción de la fiebre amarilla padecida en Cádiz y pueblos comarcanos en 1800, en Medinasidonia en 1801, en Málaga en 1803, y en esta misma plaza y varas otras del Reyno
7. Aréjula, José Manuel; Ameller, Carlos Francisco y Coll, José Antonio (1811): Copia del informe hecho por la comisión médica sobre la fiebre contagiosa que se padeció en Cádiz el año de 1810 .Cádiz
8. Bañares, Gregorio (1807) Memoria sobre las ventajas y utilidades de la quina buena, y perjuicios de la mala; y de los medios de reemplazar este precioso especifico en los casos de tercianas y carestía de el. Madrid en la imprenta Real.
9. Cabanellas ,Miguel José (1812) Reglas para evitar en el presente año la reproducción é importación de la fiebre amarilla que destrozó á este país en el pasado, ó su propagación en el caso que aconteciese, sin que el vecindario ni la guarnición tengan la menor cosa que temer .Murcia.
10. Cibat, Antonio (1800): Memoria sobre la calentura amarilla contagiosa, escrita en mdccc. , tiempo en que invadió a Cádiz y Sevilla.
11. Guyton De Morveau (1803) Tratado de los medios, de desenficionar el aire y precaver y detener sus progreso. Madrid en la imprenta real traducido por don Antonio de la cruz, primer Ayudante de Farmacia con destino al Real Laboratorio de Medicinas del Exército...
12 .Hernández, Antonio (1812): Pensamiento de Policía Médica para extinguir el contagio de la fiebre amarilla. Por D, Ramón Puchol. Murcia.
13. Mellado, Bartolomé (1811), Historia de la epidemia padecida en Cádiz el año de 1810.y providencias. Cádiz imprenta de don José Nief.
14. Ponce de León y Molina José (1812): Idea General de las calenturas y en particular de la peste y fiebre amarilla y el Vómito negro"(s.a.) Granada, 1812.87 página15. Ponce de León y Molina José (1804): Phisiología Chimica del cuerpo humano. Por Don José Ponce de León. Imp. Herederos de N. Moreno. Granada.1804.T. I.4 hoj. XX.276 Pág. T.II.3 hojas 351 Pág.20cm.Pasta.

16. Ponce de León y Molina, José: (1817), Tópica Médica. Granada Tópica médica o lugares comunes de la Medicina para comprobar todas las verdades y pensamientos establecidos en ella. Granada
17. Ponce de León y Molina José(S.f.) ,Sobre el uso de la Química en la Agricultura
18. Ponce de León y Molina José (1822) Tratado de las aguas medicinales de Lanjarón. Granada, 1822.
19. Ponce de León y Molina José (1814), Sistema floro-sexual de botánica, Granada. Imprenta de Don Nicolás Moreno, (6 hojas, 412 Págs., 16 CMS. Cartón (Puede consultase en la Biblioteca de la Facultad de Farmacia de Granada).
20. Ponce de León y Molina José (anterior a 1804), Sobre la animación del hombre (no la he podido localizar).21. Ponce de León y Molina José (1806), Memoria sobre los terremotos / de don Josef Ponce de León... Granada: en la Oficina de las Herederas de D. Nicolás Moreno,
Bibliografía general
22. Arquiola, E.; Montiel, Luis (1993), La corona de las ciencias naturales. La medicina en el tránsito del siglo XVIII al XIX, C.S.I.C. Madrid.
23. Carrillo, Juan Luis; García Ballester, Luis (1974), Un ejemplo de represión de la ciencia en la España absolutista: la supresión del capítulo 15 de la Breve descripción de la fiebre amarilla (1806), de J.M. Aréjula Rev. Occidente 1974, (134): 205-211
24. Carrillo, Juan Luis (1988), Hacia una medicina de laboratorio. Del programa de A. F. Fourcroy (1784) a la obra de R. Bright (1827.)Medicina e Historia, 21. Barcelona., 5-28.
25. Carrillo Martos Juan Luis (1986), Juan Manuel de Aréjula (1755-1830). Estudio Sobre la Fiebre Amarilla. Madrid. Centro de Publicaciones, Documentación y Biblioteca. Ministerio de Sanidad y Consumo. 1986. Estén reproducidos todos loe escritos sobre la fiebre amarilla de Aréjula
26. Carrillo, J.L.; Riera, Pedro y Gago, Ramón (1977), La introducción en España de las Hipótesis miasmáticas y prácticas fumigatorias .Historia de una polémica (J. M. Aréjula-M. J. Cabanellas), Medicina e Historia, 67.1977

27. Chinchilla Anastasio (1841-46), Anales históricos de la medicina en general y biográfico-bibliográfico de la española en particular. Valencia.4 vols. Es el mejor trabajo de síntesis de dos de sus obras la Phisiología Chimica y la Tópica Médica.
28. Espasa (Enciclopedia):103 Volúmenes.
28. Espina y Capo, Pedro (1879.):”Fiebre amarilla”.Revista de Medicina y Cirugía prácticas. Tomo IV.,550-557.
29. Gago J.M.; Carrillo, Juan Luis; García Ballester, Luis :(1974):"Juan Manuel Aréjula (1775-1830), la introducción en España de la nueva nomenclatura química". Cuadernos de Historia de la Medicina Española. Vol.XIII, .273-295.b30. García Ramos José Antonio (2010):

http://garciaramosmedicosalmerienses.blogspot.com/search/label/PONCE%20DE%20LEON%20Y%20MOLINA
31. Gimbernat, C. (1804), Aviso al público sobre el uso de las fumigaciones nítricas para extinguir las enfermedades contagiosas. Efemérides de España

32. Hernández Morejón.A. (1842-52), Historia bibliográfica de la Medicina Española. Madrid.7 Vols.
33. Jiménez Ortiz, Carlos (1974), La epidemia de fiebre amarilla en Granada de 1804, Medicina e Historia, 2ª Época, nº 38.
34. Laín Entralgo: Historia Universal de la Medicina, T. IV, p. 96, 35. López Piñero J .L.; García Ballester. Luis y Faus Sevilla (1964): Medicina y sociedad en la España del Siglo XIX. 36. López Sánchez, José:"La conquista de la fiebre amarilla por Carlos J.Finlay y Claudio Delgado" Medicina e Historia n° 69 (segunda época).1997
37. Maffei, E; Rua de Figueroa, R. (1871-72), Apuntes para una Biblioteca española de libros, folletos y artículos, impresos y manuscritos relativos al conocimiento de las riquezas minerales y a las ciencias auxiliares. Madrid.
38. Montells y Nadal, F: (1870), Historia del origen y fundación de la Universidad de Granada. Granada.
39. Peset, M y Peset; J. L (1972), Muerte en España (política y sociedad entre la peste y el cólera).Madrid. Seminarios y ediciones S .A.
40. Tapia Garrido, José Ángel (1979), Almería hombre a hombre. Edita Caja de Ahorros. Almería.

1 comentario:

  1. Muy interesante y documentada comunicación, José Antonio. ¡Excelente! Ya que no pude estar presente en Ciudad Real, ha sido un placer encontrarla en esta estupenda bitácora.

    Muchas gracias, y un cordial abrazo.

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